CONCLUSIÓN Ser una ciudad inteligente no tiene por qué equivaler a ser una ciudad vulnerable. Los centros urbanos de todo el mundo son objetivos para la ciberdelincuencia porque albergan datos vitales de los ciudadanos. Proteger estos datos implica actualizar su ciberseguridad a cada momento. A medida que crece el número de dispositivos IoT de una ciudad, con nuevas aplicaciones para controlar y analizar los datos de esos dispositivos, también deberían aumentar los requisitos de seguridad de la red.
El proceso de licitación debe tener en cuenta la certificación del sistema, la compatibilidad con los activos existentes, el proveedor en la nube y la seguridad en los límites del sistema, e incluir una sólida formación para todo el que tenga acceso. Audite periódicamente su ciberseguridad y escoja socios tecnológicos que den importancia a la seguridad de sus aplicaciones. Cuando sus datos estén seguros, podrá crecer verdaderamente como ciudad inteligente.
Eric Talley Director de desarrollo de negocio para ciudades inteligentes
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